En tiempos donde todo es rápido, hasta las relaciones humanas parecen desechables. El ghosting, cuando alguien corta la comunicación sin explicación ni despedida, se ha vuelto tan común que muchos lo ven como algo normal. Pero aunque este mundo frío y vacío lo normalice, el corazón lo siente.
Quise escribir este devocional pensando en todos los que han pasado por esto. No para señalar a nadie ni generar contienda, sino para traer sanidad. Porque si alguna vez te han ghosteado, sabes que el silencio muchas veces deja una herida abierta.
Mi experiencia personal: ¿Hice algo mal?
En lo personal, nunca me ha gustado ghostear a nadie. No porque no me hayan dado motivos, sino porque sé lo que se siente. Cuando un familiar o una amiga (o amigo) me ha ghosteado, muchas veces me he quedado pensando: ¿Le hice daño? ¿Dije algo mal? Incluso he orado: “Señor, si le fallé a esa persona, perdóname.” A veces uno está emocionado por una amistad que parecía genuina… y de repente, “coquí”, silencio.
Por eso, si tengo un conflicto con alguien, prefiero hablarlo con respeto y claridad. Y si debo alejarme, lo explico con amabilidad. Porque aunque la otra persona “no lo merezca”, creo que estamos llamados a reflejar a Cristo en todo momento. Y estoy segura de que a Dios no le agrada que actuemos con frialdad o indiferencia.
La dignidad del otro según la Biblia
Dios nos creó a Su imagen (Génesis 1:27). Eso significa que cada ser humano tiene valor intrínseco. Cuando ignoramos o despreciamos a alguien sin razón o explicación, no solo herimos sus emociones, también deshonramos esa imagen divina.
Jesús nunca ghosteó a nadie
Uno de los aspectos más hermosos del carácter de Jesús es cómo trataba a las personas. No ignoraba al marginado, ni pasaba de largo cuando alguien lo necesitaba. Él se detenía, escuchaba, miraba, tocaba, hablaba con amor.
La mujer samaritana, el ciego, el leproso, el ladrón en la cruz… todos recibieron atención y respuesta. Incluso cuando tenía poco tiempo o energía, Jesús jamás usó el silencio para herir.
“Sí, sí; no, no”: La comunicación como acto de amor
Jesús dijo: “Sea vuestro hablar: Sí, sí; no, no…” (Mateo 5:37). En otras palabras: sé claro, sé honesto. No desaparezcas sin motivo. No juegues con el corazón de otros. El amor no siempre se demuestra con grandes gestos; a veces se demuestra simplemente diciendo la verdad con respeto.
El ghosting: entre miedo, ego y falta de madurez
¿Por qué ghosteamos? A veces por miedo al conflicto. Otras veces por ego: “No le debo explicaciones a nadie.” Pero la Biblia nos llama a hacer lo opuesto: a vivir en la luz, hablar con gracia, decir la verdad en amor (Efesios 4:15).
A veces, ghostear no es simplemente cortar contacto… es huir de algo más profundo. Miedos, heridas no sanadas, inseguridad espiritual. Pero si no los enfrentamos, terminamos hiriendo a otros que no entienden qué pasó.
A veces no hiciste nada mal
Hace poco escuché una enseñanza de Yesenia Then que me marcó profundamente. Ella decía algo que muchos necesitamos oír:
“A veces, usted no le ha hecho nada a ciertas personas… Y uno se queda pensando: ‘¿Qué fue lo que yo hice?’ Pero hay cosas que no tienen lógica humana… son espirituales.”
Lo que controla a esa persona, lo que guía su corazón, sus heridas, sus pensamientos, no siempre es lo mismo que te guía a ti. Y por eso, aunque tú des amor, puedes recibir silencio. Aunque tú ofrezcas paz, tal vez recibas rechazo. No es justo, pero es real.
Esto se conecta directamente con lo que dice Efesios 6:12:
“Porque no tenemos lucha contra sangre y carne, sino contra principados, contra potestades, contra los gobernadores de las tinieblas de este siglo, contra huestes espirituales de maldad en las regiones celestes.”
No todo lo que duele es tu culpa. A veces no se trata de ti, sino de lo que el otro está enfrentando por dentro; batallas invisibles que ni ellos mismos entienden.
Y aunque duela, podemos soltar sin rencor. No discutir, como también dijo Yesenia, ni rebajarnos al nivel de la herida ajena. Podemos elegir perdonar, bendecir, y seguir reflejando a Cristo, quien “siendo herido, no respondía con amenazas” (1 Pedro 2:23).
Para quien ha sido ghosteado: Dios no te ignora
Quizás tú estás del otro lado. Fuiste ignorado sin explicación. Desaparecieron de tu vida sin razón. Quiero decirte algo: Dios no es así. Él no se esconde cuando lo necesitas. Él nunca te ghostea.
“Aunque mi padre y mi madre me dejaran, con todo, Jehová me recogerá.” (Salmo 27:10)
Puede que no entiendas el porqué. Puede que aún duela. Pero no estás solo. Tu valor no depende de quien te dejó en visto, sino de quien te amó desde la eternidad.
Un llamado a ser diferente
Como cristianos, estamos llamados a amar de forma radical. Eso incluye cómo terminamos relaciones, cómo respondemos a mensajes, cómo cuidamos el corazón del otro.
Ser diferente no siempre es fácil. Pero si somos hijos de la Luz, también nuestras decisiones relacionales deben brillar con compasión.
Cuando no sepas qué hacer, ama como Él amó
El ghosting nunca será la forma de resolver un conflicto o cuidar un corazón. Aun cuando alejarte sea necesario, hazlo con respeto. Da la cara. Di la verdad. No porque los demás lo merezcan… sino porque tú reflejas a Cristo.
Porque el amor no se esconde. El amor enfrenta, escucha y habla con verdad. Y si lo haces así, reflejarás al único que jamás desaparece: Jesús.
Photo by Sanket Mishra on Unsplash
© 2025 Perennial Word. Todos los derechos reservados.

Leave a Reply