woman looking at the sky

Cuando somos nuestro peor enemigo: Una reflexión cristiana sobre el autosabotaje

Hace un tiempo compartí un reel en Instagram que hablaba brevemente sobre el autosabotaje espiritual. Fue bien recibido, pero sentí en mi corazón que era un tema que merecía volver a tocar con más detalle.

Cuando hablo de autosabotaje espiritual, me refiero a esas ocasiones en las que nosotros mismos terminamos poniendo obstáculos en nuestra relación con Dios. Queremos crecer, acercarnos más a Él y avanzar en nuestra vida espiritual, pero algunas de nuestras decisiones, hábitos o actitudes terminan llevándonos en la dirección contraria.

Lo complicado es que no siempre nos damos cuenta de que lo estamos haciendo. Podemos amar a Dios sinceramente y aun así mantener hábitos que nos están estancando. Por eso vale la pena detenernos de vez en cuando y mirar con sinceridad cómo estamos viviendo nuestra relación con Él.

Formas sutiles de autosabotaje espiritual

El autosabotaje espiritual no siempre se ve como una rebelión abierta contra Dios. A veces aparece en cosas bastante cotidianas. Decides que vas a orar y terminas distraído con otras cosas. Te propones leer la Biblia y a los cinco minutos estás mirando el teléfono. Sabes que hay un pecado que necesitas confrontar, pero sigues posponiéndolo. O llevas tiempo con preguntas y dudas que nunca te has sentado a estudiar seriamente.

Puede aparecer cuando nos volvemos complacientes y pensamos que ya sabemos suficiente, así que dejamos de buscar a Dios con la misma intención. El orgullo espiritual también puede detener nuestro crecimiento cuando empezamos a creer que estamos mejor que otros o que ya no necesitamos que nadie nos corrija. Otras veces nos aislamos: dejamos de congregarnos, dejamos de hablar con otros creyentes y tratamos de llevar nuestra vida espiritual completamente solos. También podemos llenar cada espacio libre con redes sociales, entretenimiento, trabajo y compromisos hasta que, al final del día, nunca encontramos tiempo para estar con Él. Ninguna de esas cosas necesariamente comenzó con la intención de alejarnos de Dios, pero poco a poco pueden terminar ocupando el espacio que antes le dábamos.

Y quizás una de las formas más sencillas es saber lo que debemos hacer y simplemente no hacerlo. Santiago 1:22 dice: «Sed hacedores de la palabra, y no tan solamente oidores». Podemos escuchar prédicas, leer la Biblia y conocer muchos versículos, pero llega un momento en el que tenemos que vivir lo que estamos aprendiendo.

La historia de Clara

Clara era una joven cristiana que amaba sinceramente a Dios. Cuando comenzó su caminar con Él, estaba muy entusiasmada con su fe. Oraba cada mañana, anotaba versículos, servía en su iglesia y le gustaba compartir lo que estaba aprendiendo con otras personas.

Con el tiempo, su rutina fue cambiando. Empezó dejando el devocional para más tarde porque tenía que trabajar. Algunos días estaba demasiado cansada para orar y pensaba que lo haría al día siguiente. Después llegaron más responsabilidades y más distracciones. Las redes sociales, las series coreanas y otras cosas comenzaron a ocupar buena parte del poco tiempo libre que tenía.

Clara no había dejado de creer en Dios ni había decidido abandonar su fe. Seguía asistiendo a la iglesia y todavía se consideraba una persona cristiana. Simplemente había dejado de cuidar su relación con Dios como antes. Y como el cambio había ocurrido poco a poco, tardó en darse cuenta.

También tenía buenas explicaciones para ello. Estaba ocupada. Tenía responsabilidades. Había servido mucho en la iglesia. Y, después de todo, Dios sabía que ella lo amaba. Lo cual podía ser cierto, pero también era cierto que llevaba mucho tiempo sin buscarlo realmente.

Un día, Clara decidió abrir su Biblia y llegó a Génesis 3:9, donde Dios llamó a Adán y le preguntó: «¿Dónde estás tú?».

Ahí fue cuando se dio cuenta de que llevaba tiempo diciendo que quería estar más cerca de Dios mientras sus decisiones diarias iban en otra dirección. Había esperado que su relación con Él siguiera igual sin dedicarle tiempo, sin hablar con Él como antes y sin hacer cambios en las cosas que sabía que la estaban distrayendo.

Clara oró ese día y le pidió a Dios que la ayudara a volver a buscarlo como antes. No cambió toda su rutina de un día para otro, pero comenzó por hacer algunos ajustes. Volvió a separar tiempo para orar y leer la Biblia, prestó más atención al tiempo que pasaba en el teléfono y dejó de posponer algunas de las cosas que sabía que necesitaba cambiar.

Tal vez esto es para ti

Quizás te identificaste con alguna parte de la historia de Clara. Puede que ames a Dios sinceramente y, aun así, reconozcas que hay hábitos o decisiones que están afectando tu relación con Él. Reconocerlo no significa que tengas que arreglar todo de una vez. Puedes comenzar identificando qué está ocurriendo y llevarlo delante de Dios con sinceridad.

Tal vez necesitas volver a separar tiempo para orar. Quizás hay algo que necesitas confesar, una distracción que necesitas controlar, una duda para la que necesitas buscar respuestas o una decisión que llevas demasiado tiempo posponiendo. Santiago 4:8 dice: «Acercaos a Dios, y él se acercará a vosotros».

Dios no está esperando que organices perfectamente tu vida para acercarte a Él. Puedes volver hoy tal como estás. Y si reconoces que has estado poniendo obstáculos en tu propio camino, piensa cuál de ellos puedes comenzar a cambiar. Quizás sea algo tan sencillo como volver a separar un momento para orar, dejar el teléfono a un lado mientras lees la Biblia o finalmente enfrentar algo que llevas tiempo posponiendo. Lo importante es que no te conformes con reconocer lo que está pasando. Toma acción y permite que Dios siga trabajando en ti.

📷 Imagen: Una mujer mirando hacia el cielo, observando la luna. Fotografía de Kirya en Unsplash.

© 2025 Perennial Word. Todos los derechos reservados.

Welcome! Let’s stay connected.

Get devotionals, Christian resources, and new posts sent directly to your inbox.

No spam. Just truth, hope, and encouragement in your daily walk with God.

Perennial Word Logo

Posted

in

by

Comments

Leave a Reply

Your email address will not be published. Required fields are marked *