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Entre las gotas de la vida

Estos días he estado muy enfocada en varios cambios en mi vida y, al mediodía, mientras preparaba mi ensalada de zanahoria rallada con aceite de coco, vinagre y sal, me concentré tanto en procurar que no se derramara ni una gota de aceite que terminé descuidando la carne que tenía en la sartén. Cuando volví a prestarle atención, ya se había quemado un poco.

Aquello me hizo pensar en lo fácil que es concentrarnos tanto en una sola cosa que terminamos perdiendo de vista todo lo demás. Por estar pendiente de unas cuantas gotas de aceite, descuidé algo que también necesitaba mi cuidado.

A veces nuestras preocupaciones son esas gotas: nos absorben tanto que dejamos de mirar a Dios, al presente y a las personas a nuestro alrededor (Lucas 10:41–42).

La Biblia nos advierte sobre este modo de vivir. Jesús dijo: “No se angustien por el día de mañana; cada día tiene ya sus problemas” (Mateo 6:34). Además, se nos invita a soltar toda carga: “Echando toda su ansiedad sobre Él, porque Él tiene cuidado de ustedes” (1 Pedro 5:7). Podemos atender nuestras responsabilidades y, al mismo tiempo, confiarle a Dios aquello que no podemos controlar.

Cuando nos aferramos a las preocupaciones con demasiada fuerza, por miedo a que todo se derrumbe, perdemos la paz y también perdemos de vista los regalos que ya tenemos delante: una conversación con un ser querido, la belleza de lo cotidiano, la oportunidad de servir y hasta la comunión con Dios. Al final, el cuerpo y la mente se desgastan, y las relaciones terminan sufriendo.

No somos omnipotentes ni omniscientes. Nunca fuimos llamados a cargar con el mundo. Ese lugar le corresponde a Dios y cuando ponemos las cargas en sus manos, hay espacio para vivir de verdad: respirar, observar, agradecer, compartir, descansar y atender lo que verdaderamente importa.

Hoy haz algo simple y práctico: deja todo en las manos del Señor. Di: “Señor, te lo entrego todo hoy”. Ora; sal a tomar aire y a mirar el cielo; lee un rato sin el teléfono; comparte una comida con la mente presente. Examina tus pensamientos y abre los ojos a lo que está ocurriendo ahora. No dejes que la preocupación te robe este día.

📸 Foto tomada por Ramón Sánchez

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